El Gobierno argentino avanza en la licitación internacional para concesionar por 25 años el dragado, balizamiento y administración logística del río Paraná, el más largo del país. El objetivo es convertirlo en una autopista fluvial para grandes buques de ultramar, capaces de transportar hasta 80.000 toneladas de carga.
Este corredor comercial atraviesa cinco países (Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay) y abarca unos 3.400 km navegables. La mayor extensión corresponde al Paraná en territorio argentino, donde se busca aumentar la profundidad del cauce de 10 a 13 metros.
Riesgos ambientales y sociales
Especialistas advierten que el dragado y la artificialización del río generan:
- Daños irreparables en humedales y ecosistemas ribereños.
- Remoción de sedimentos contaminados que afectan fauna y flora.
- Erosión de costas e islas, con riesgo para viviendas, puentes y tierras de cultivo.
- Aumento de inundaciones por la aceleración del flujo hídrico.
El Paraná abastece de agua potable a 14 millones de personas y constituye la fuente más grande del país. Alterar su dinámica compromete la seguridad hídrica y la resiliencia frente a sequías e inundaciones.
Fuente: Noticias Ambientales



