El año 2025 estuvo marcado por un escenario ambiental familiar: las emisiones globales siguen aumentando y la naturaleza continúa disminuyendo. Sin embargo, entre las malas noticias surgieron hitos ambientales positivos que muestran que la acción dirigida en energía limpia, conservación y derechos indígenas puede generar resultados tangibles para el clima y la biodiversidad.
Energía limpia en ascenso
La energía eólica, solar y otras renovables superaron al carbón como principal fuente mundial de electricidad.
El crecimiento está impulsado por China, que expandió masivamente su producción y exportaciones de tecnologías limpias.
China incluso desarrolló parques eólicos resistentes a tifones, aprovechando tormentas extremas.
A nivel global, más del 80% de los países aceleran su capacidad renovable, con proyecciones de duplicar la capacidad total hacia 2030.
Por primera vez, las emisiones de CO₂ de China cayeron en 2025, lo que sugiere que podrían haber alcanzado su punto máximo.
Protecciones oceánicas
En septiembre de 2025 entró en vigor el Tratado de Alta Mar, que destina el 30% de las aguas internacionales a Áreas Marinas Protegidas (AMP).
Se creó la mayor AMP del mundo en Tainui Atea, Polinesia Francesa, con 1,1 millones de km² de océano protegido.
Recuperación forestal
Brasil fue anfitrión de la COP30 en Belém, apodada la “COP del bosque”.
El país anunció una hoja de ruta para acabar con la deforestación en 2030, apoyada por más de 90 países.
Se lanzó la Instalación Forestal Tropical Permanente (TFFF), un fondo que busca recompensar la conservación de bosques tropicales con un objetivo de US$125.000 millones.
La deforestación en el Amazonas brasileño cayó un 11% en 2025, alcanzando la tasa más baja en 11 años.
A nivel global, las tasas de deforestación fueron un 38% menores entre 2015-2025 respecto a 1990-2000.
Fuente: Noticias Ambientales



